En la aridez profunda del norte de Desierto de Atacama,
donde el silencio arde y el tiempo se detiene,
una flor despierta rompiendo lo imposible,
susurra al viento: aún hay vida.
Y así florece, pequeña pero eterna,
desafiando al desierto y al destino,
como un latido verde en la nada infinita,
recordándole al mundo que aún hay vida.
Foto corresponde al
Desierto Florido,
que se da desde
Septiembre
hasta fines de
Diciembre cada año.

La naturaleza se abre paso, hay flores que cercen entre las nieves. Somos afortunados. Un abrazo
ResponderEliminarDe una forma u otra, siempre se abre paso la vida.
ResponderEliminarSalu2, Carlos.
La vida milagrosa... me gusta ese símbolo de poderío, de resistencia ante la adversidad.
ResponderEliminarQue me vengan a hablar de rebeldía los que no conoces a esta flor, quizás, a la cabeza del desierto florido. La vida siempre imponiéndose en todas sus formas. Un hallazgo, un detallazo, Carlos. Va un abrazo.
ResponderEliminar