En la aridez profunda del norte de Desierto de Atacama,
donde el silencio arde y el tiempo se detiene,
una flor despierta rompiendo lo imposible,
susurra al viento: aún hay vida.
Y así florece, pequeña pero eterna,
desafiando al desierto y al destino,
como un latido verde en la nada infinita,
recordándole al mundo que aún hay vida.
Foto corresponde al
Desierto Florido,
que se da desde
Septiembre
hasta fines de
Diciembre cada año.

No hay comentarios:
Publicar un comentario