Vuelve aquella enmohecida luna
que oculté bajo la almohada,
niño-cielo
montado en asombros.
Una puerta cerrada
me deshace los ojos.
Un perro se detiene
a lamer los talones de la noche.
Me encuentro en extraña selva y
escucho, comprendo:
la tierra es una sola guitarra
repleta de luciérnagas...
AQUELLA ENMOHECIDA LUNA...
Carlos Ordenes Pincheira
(Imágenes corresponden
Santiago Centro, Chile)